Me hace gracia. En plena campaña en la que nos encontramos, en esta España vieja.
Es como si llegara el circo. Todos los políticos se ponen sus mejores galas, su sonrisa profiden y esa aura de versado que el asesor de turno, enseña a su discípulo- algunos que aun así, no camufla su paletada, ni con esas - con gran rigor.
Mientras estos políticos correctísimos hasta las nauseas, el pueblo llano asiste al espectáculo que ofrecen, como si el coliseo con sus gladiadores y leones fuese.
Por lo menos eso fue lo que me pareció a mí, cuando en una cadena de televisión, una muchedumbre preguntaba al candidato de turno. Y hay que ver que preguntas. Todas muy sencillas, que el pueblo ya se sabe que es tonto y no entiende de estas lindes.
Al final como era de esperar, mucha paja y poco grano. Menos dos preguntas que hicieron tragar saliva a los imperturbables. Glups, glups. Me pillaron. Mientras el asesor entre bambalinas sudaba a chorros, rezando para que el geyperman, no contestara alguna memez, a la que tan acostumbrados estamos. Y no salieron oiga. Unos analfabetos- como muchos pensaran y no aquí el firmante- pusieron contra las cuerdas, al asesor, al moderador y al logotipo de político. Y mira que fueron sencillas las preguntas. Pues no supieron acertar. Los días que sucedieron acogían a estos dos vulgares del pueblo, como héroes. Hay es nada. Ya me los veo en el bar o en la carnicería.- Muy bien Manolo o Pepita, le dejaste en su sitio, con dos huevos. A ver si se creen que somos idiotas.- Pero me temo que si. Lo somos y a grandes rasgos. Tenemos el deber de votar, esto es democracia oiga, sino váyase a Irak. Te sueltan los geypermanes, tan relucientes, peinaditos y tan correctos. Y como borrego vas a las urnas el día que toca. Pensando que papeleta escoger mientras los carteles con la foto del menda y su logotipo te intentan embaucar.
Da igual que elijas verde, rosa o azul.
Lo que me repatea de la gente, que tan civilizada, democrática y constitucional, es cuando un alcalde o cacique de un partido es sorprendido haciendo trapicheos con sus compadres de la construcción y demás sabandijas. Tapándose la cara para que no se vea en los informativos, como dos guardia civiles, los escoltan esposado por presunto chorizo ibérico. Pasando los días saldrá en la pequeña pantalla, gritando a viva voz que es mentira todo los que se dicen, que es un complot de la oposición, de la CIA y de los masones. Que por su padre que jamás a trapicheado y siempre fue honrado.
Manda huevos-con permiso de Trillo- con un armario de papeles con pruebas, de las idas y venidas del ratero de turno, con grabaciones de llamadas pinchadas incluida, no se les cae la cara de vergüenza. Y es que estamos en España, colega. Que aunque pertenezcamos a la comunidad Europea, nos queda la tira para ser como los vecinos del norte. Que aquí pillan a un político con maletines a reventar de billetes de binladen- Que son los de quinientos euros, que todo sabemos que hay están, pero poco se ven- camino a algún paraíso fiscal, y no pasa nada, por que es lo normal. Político igual a chorizo. Eso es lo que decimos cuando sale la conversación. Los Manolos y Pepitas seguimos con nuestros quehaceres cotidianos.
Tal vez por eso cuando me dirijo a las urnas, para cumplir cada cuatro años, como ciudadano modelo, mi deber a votar. Me pongo a la cola, mientras espero miro las fotos de los geypermans y geypermanas, con expresión de, venga pardillo cumple que tengo que seguir en la poltrona. Me hierve la sangre. Me digo, que hijos de puta. Salgo de la cola y camino hacia la calle. Tenemos lo que nos merecemos. Que hijos de puta son. Y que imbeciles somos nosotros.
He dicho.
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PAN Y CIRCO
ENVIDIA COCHINA
Los seres humanos somos envidiosos. Que si, que si. Envidiosos perdidos. Quien no tiene ese compañero de trabajo o cuñado porfiando del cochazo del jefe o del vecino.
O la Maribel de turno, deseando estar en la piel de nuestra nueva estrella de Penélope, tan internacional.
Yo no envidio ha esos Fefes, o toreros de turno- que mas de uno tiene pinta de no haber cogido un libro en su vida- o cualquier otro cacique de la televisión, conduciendo su flamante coche súper lujo con el ultimo zorron de poca monda, modelo, presentadora y bióloga venida a menos.
Si hay alguien o algo que me suscita envidia es el conocimiento.
Tengo envidia de los Albert Einstein, de los Aristóteles, de los Marcos Aurelios, de los Cicerones, de los Quevedos, de los López de Vegas, de los Arturos Pérez-Revertes y de Juanes Eslavas.
Y de Juan Eslava va hoy la cosa. Hace ya algún tiempo, bastante diría yo, en la feria del libro en Madrid me dirigía como un poseso, hacia el estante de grupo planeta.
Era la primera vez que iba a la feria explícitamente a ver a un escritor.
Según andaba hacia allí, pase infinidad de estantes, mientras blasfemaba por no poder llegar a tiempo.
A medida que cruzaba en aquella marea de gente, me topaba con filas larguisimas haciendo cola para que el escritor de turno les firmase el libro. Pero la curiosidad mato al minino. Mire haber quien eran los agraciados autores tan correspondidos por su publico. Uno era el señor Gala, que por cierto ha sacado un nuevo libro sobre nuestros reyes españoles- los de antes, no los que hay ahora- y sus penurias. La otra cola larguisima era Sabina, que además de cantar, ir de vacaciones al hospital, de hacer cenas con los in-fantes- de naranja y de limón- hace poesía. Yo, por lo que vi. Me parecía que la gente más bien esperaba en cola por hacerse la foto con el cantante, que por la firma, por no decir nada del libro.
En eso que se me abrieron las carnes cuando me vino la idea, del pedazo cola que tendría que soportar para que uno de mis escritores favoritos me firmase un libro.
Empecé a correr mas, llevado por mis temores, cuando por fin divise el grupo planeta.
Pero no veía ninguna cola de gente.-Llegaste tarde, te jodistes- pensé, pero al a cercarme me di cuenta que me equivocaba.
Allí estaba. Imponente mirando detrás de su parapeto de libros desde arriba, como si fuera un caudillo en su torreón, Juan Eslava Galán.
En fin me acerco como un pichón mirando para todos los lados, diciéndome- venga, ahí lo tienes a por él- me acerco, saludo como un adolescente tonto. Juan Eslava me saluda y sonríe, -ahí ya me relajo, pero poco- todo nervioso y mirando el montón de libros que hay frente de mi, cojo La historia de España contada para escépticos, libro que ya me ley prestado y que quería tener en mi estantería.
En eso que el autor me suelta- ¿no prefieres mi nuevo libro La mula?
Fue una situación un poco violenta por mi parte, a ver como le digo yo, que el tema de la guerra civil me pone de una mala hostia que no veas. -No casi mejor me llevo este que hace tiempo lo ley y quiero tenerlo- respondí como pude- cogió el libro, lo abrió y me lo dedico. En eso que ya un poco mas repuesto, le comente sobre lo acertado que estaba en unas opiniones históricas que expuso en algunas de sus obras y le pregunte que cuando escribiría sobre ciertos temas, en concreto sobre los caballeros Templarios, su respuesta me dejo mas que atónito, al enterarme de que ya lo había hecho-con una sonrisita-, bajo el pseudónimo de Wilcox, dando la causalidad que también he leído.
Me hubiera gustado seguir hablando y poder hacerle un millar de preguntas, pero otro hombre también esperaba paciente su vez. Dándole la mano me despedí, para no parecer pesado. No fue hasta llegar al metro y repuesto del éxtasis que me encontraba, cuando pude ver su dedicatoria.
De camino a casa, no dejaba de pensar en la cola de Sabina. Hay que joderse que ingrato es el mundo de los escritores. Un Juan Eslava, premio planeta en el 1987 con En busca del unicornio, no tenia una gran cola de gente para que firmase el libro y mira tu el cantante. Tal vez por ello entiendo la postura de Arturo Pérez-Reverte, de no ir a ferias ha firmar sus obras y ver quien de ellos tiene mas seguidores, como en un vulgar concurso de la televisión. Postura que algunos ven con malos ojos. Será la envidia.
Pero Reverte y Eslava comparten una camarería sin igual. Y ahí si que me da envidia,
Poder sentarme en una mesa y poder escucharles, conversar, aprender, entender.
Si algún día tengo la suerte, de invitarles a un café o a una in-fanta de naranja, y se dejan robar un poco de su tiempo, una gran parte de mi envidia se esfumara.
He dicho.
PD: Para saber mas sobre Juan Eslava, www.juaneslavagalan.com












