A veces, intentando ser mejor o simplemente tener una vida mejor, nos convertimos en hipócritas hacia nosotros mismos.
Cambiamos, dejamos de ser como somos. Todo por no sentirse mal con uno mismo.
En fin, en esto yo andaba pensado el otro día, mas concretamente en la cena de navidad.
Son fechas o días que a uno le da por revisar su vida. Te pones una venda en los ojos para no ver como te comportas en la rutinaria vida, ver que eres un pelele más de esta pantomima que es la sociedad o lo que sea. Haciéndote propósitos para el año nuevo.
También puede ser que la las hostias que te dan a uno lo cambie, aun intentando nadar contra corriente como lo salmones y ser lo que tienes que ser y no lo que se es.
Me he prometido a mi mismo cambiar algunas cosas. Quiero mejorarme, pero no por la sociedad o por los que me rodean, sino por mi.
¿Que si seré mejor persona? Pues mire usted. No. Seré más cabron de lo que soy. Si encima de que te están dando por culo sonríes, es que se es gilipollas.
Quiero tener la mente clara, sin que nada ni nadie me entorpezcan y anule mis propósitos.
Ya en este corto periodo de reflexión o iluminación he podido comprobar que teniendo la mente clara soy un buen cabron y eso me gusta. He tenido éxito.
No voy a contar aquí los cambios que con esfuerzo estoy consiguiendo, pero si decir que estoy satisfecho y poder decir con una sonrisa en mis labios, que os jodan.
Corto y cierro